es tener unos huevazos como los de Nadal.
No soy un gran aficionado al tenis.
Suelo ver finales, semis y poco más, especialmente si hay un español en la pista. Pero, aunque no sea un experto, el tenis siempre me ha dejado tres recuerdos grabados a fuego:
- Mi tío Paco pasándose tardes enteras viendo Eurosport.
- Ferrero perdiendo ante el cañón de Roddick en la final del US Open de 2003 (época dorada de los videojuegos de tenis en mi casa). Con él vi que, incluso perdiendo, se podía ser el número uno.
- Nadal corriendo en tirantes de lado a lado de la pista de tierra, salvando bolas imposibles por puro “huevo”.
Para mí, ellos eran los héroes. Pero tras escuchar el partido del viernes y ver el de hoy, estoy cerca de añadir un recuerdo más a la lista.
Ver a Alcaraz y Djokovic es otra liga. La mentalidad, el juego psicológico, la resistencia… son cosas que, como emprendedor, intento trabajar cada día. Ver a estas dos bestias, cada uno con sus virtudes y sus defectos, luchar de esa manera, ya es una victoria.
En el tenis, como en tu negocio, el talento te pone en la pista, pero es la mentalidad la que te mantiene en el partido.
A veces, en tu empresa, te sientes como Alcaraz: con toda la energía, el talento y las ganas de comerte el mundo, pero enfrentándote a un “muro” (el mercado, la competencia, los problemas técnicos) que parece que lo devuelve todo como Novak.
Otras veces, eres tú quien tiene que tirar de veteranía y resistencia para no dejar que los cambios te pasen por encima.
Sea cual sea tu situación, necesitas dos cosas para no perder el set:
- Mentalidad de hierro para aguantar la presión.
- Una infraestructura que no te falle cuando toque salvar una bola de partido.
Yo no puedo jugar el partido por ti, pero sí puedo encargarme de que tu “raqueta” y tu “pista” (tu web, tu CRM, tus sistemas) funcionen con la precisión de un número uno. Para que, cuando toque sufrir y correr, no tengas que preocuparte de si la tecnología va a aguantar el ritmo.
Tú pones la garra de Alcaraz; yo pongo la fiabilidad de Djokovic en tus sistemas.
Si quieres que tu negocio tenga la resistencia de un campeón, hablemos aquí:

P.D.: Si alguien pudiera ponerle a su negocio los mismos huevazos que le ponía Nadal a cada bola, ya tendría medio partido ganado. El otro medio es que no se te rompa la raqueta en mitad del set. De eso último, me encargo yo.

