Un buen plan

O un buen día

¿Recuerdas la frase mítica de Hannibal Smith en El Equipo A?

“Me encanta que los planes salgan bien”.

Y qué equipo tenía. Un genio de la estrategia con un puro, un guaperas que conseguía lo imposible, un piloto loco y un tipo duro con cadenas de oro y miedo a volar.

A todos nos gusta que los planes salgan bien. Sobre todo hoy.

Esta mañana, en mi cabeza, el plan era perfecto: taller de yoga, comida tranquila en casa, actividad familiar fuera y, para rematar, cena romántica (ya sabes, 14 de febrero). Todo recalculado al milímetro.

Pero ha sido despertarse y ver cómo caía la primera carta del castillo de naipes. Y cuando cae una, sabes que el resto de la estructura no va a aguantar.

¿El resultado?

Son las 17:23. Estoy escribiendo esto ahora (tenía que haberlo hecho a las 12:00). Llevo a la peque en el porteo dormida contra mi pecho, y la mayor está con C inventando juegos en el comedor porque fuera hace un viento que se lleva a la gente.

Adiós comida tranquila. Adiós paseo. Y la cena romántica… ya veremos si no acaba siendo un sándwich en el sofá cuando se duerman las fieras.

Con el tiempo te das cuenta de una verdad incómoda: los planes casi nunca salen como esperabas. Especialmente cuando hay “babyvariables” en la ecuación.

Pero aquí viene la diferencia entre tu casa y tu negocio:

En casa, si el plan falla, improvisas, te ríes y al final “el plan sale bien” aunque sea diferente al original. Es parte del encanto.

En tu negocio, si el plan falla y no tienes capacidad de reacción, pierdes dinero.

  • Si se cae la web un sábado (como mi castillo de naipes) y no hay plan B, pierdes ventas.
  • Si lanzas una campaña y falla el checkout, pierdes clientes.
  • Si confías en que “ya improvisaré”, el mercado te come.

Tú no necesitas a un piloto loco ni a un tipo con cadenas de oro, pero sí necesitas un Equipo A técnico.

Alguien que, cuando el servidor decida imitar a mis hijas y montar un caos, tenga la herramienta lista para arreglarlo. Alguien que consiga que, aunque haya viento y mueras, tu negocio siga facturando.

En Vectoria no tenemos furgoneta negra con una raya roja, pero tenemos las herramientas para que, al final del día, puedas encenderte un puro (o tomarte un café) y decir: “Me encanta que los planes salgan bien”.

Si quieres menos sorpresas y más planes cumplidos, hablemos:


P.D.: Al final, el plan de hoy será pizza casera y película de dibujos. No es lo que planeé, pero oye, tampoco suena mal.

P.D.2: Y haremos un flan, mi parte freak me obliga a acabar el mail diciendo que “Me encanta que los flanes salgan bien”

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