Tanto, que casi te explote la cabeza
Ayer estuve tomando un café con mi amigo Tarin.
Trabaja en una consultora grande y es un obseso de la productividad. De esos que cuando trabajan tienen un foco inmenso, pero que no verás calentando la silla ni un segundo más de lo necesario.
Estábamos hablando de Notion. Él lo usa para todo: notas de clientes, seguimiento de hitos, control de gastos familiares y hasta un calendario vinculado con Google.
Me decía que es su “segundo cerebro”. Estaba entusiasmado con un sistema de unos chavales que prioriza tareas por niveles de energía y te da una visión 360° de tu vida.
Yo le escuchaba y asentía. Está bien. Es eficiente.
Pero entonces le solté el dato que le hizo cortocircuitar.
Le conté que a uno de mis clientes le había montado su blog alimentándose directamente de Notion. Sin paneles de administración complejos, sin copiar y pegar. Escribes en Notion, pulsas un botón y está publicado en la web.
A Tarin, el experto en productividad, casi le explota la cabeza.
Se dio cuenta de que Notion no es solo una libreta de notas bonita; es una base de datos con una API que permite hacer magia si sabes cómo conectarla.
Mucha gente usa herramientas potentes como si fueran juguetes. Se quedan en la superficie, en los coloritos y las plantillas, sin saber que tienen un motor de Ferrari debajo del capó.
Como el tema dio para mucho, me he liado a escribir un post sobre cómo exprimir estas integraciones para que tu web trabaje sola (o casi).
Puedes leerlo en vectoria.es (si ya he terminado de subirlo, que esa es otra):

