Carrera en el cole

200 metros de libertad

Hoy por fin ha salido el sol. Sin ese viento pesado de estos días, de esos que te permiten sentir cómo se te va dorando la piel con el calorcito.

La fundación CRIS contra el cáncer ha organizado una carrera benéfica en el cole de los peques. Un día mágico, especialmente por el propósito que había detrás.

Estábamos invitados todos los padres. No sabes lo privilegiado que me siento al tener la posibilidad de parar mi trabajo cuando quiero. Es uno de esos regalos de la vida que valoro cada día más.

Para los niños ha sido un día redondo. Han ido al poli del pueblo, donde tenían la pista preparada. Allí estábamos nosotros, los padres, saludando como tontos desde la grada.

Los hemos visto quitarse las mochilas, dejar las chaquetas y calentar con toda la seriedad del mundo. Hemos visto cómo les ponían el dorsal, cómo echaban el sobre del donativo en la caja de la fundación y cómo se concentraban en la línea de salida.

Y entonces, han corrido. Apenas 200 metros con una sonrisa impagable.

Al acabar, nos ha tocado a nosotros. Hemos dado una vuelta al campo con ellos: unos andando, otros al trote y algún motivado que venía directo del gimnasio y ha tirado un sprint digno de las Olimpiadas.

Dirás que es una tontería, y quizá lo sea. Pero cada vez tengo más claro que hay que saber aprovechar los momentos, sobre todo los buenos.

Porque para poder estar ahí, en esa pista, hace falta algo más que ganas: hace falta sistema.

Mucha gente no puede permitirse “parar cuando quiera” porque su negocio es una cárcel. Si no están ellos delante de la pantalla moviendo el ratón, las cosas se detienen:

  • Los pedidos no se procesan.
  • Los errores técnicos se acumulan.
  • El soporte se colapsa.

Yo puedo estar en el poli del pueblo viendo a mis hijas correr porque he construido un sistema (y ayudo a mis clientes a hacer lo mismo) donde la tecnología trabaja para mí, y no al revés.

El verdadero éxito de un negocio online no es solo facturar mucho, sino que esa facturación no te robe los “regalos de la vida” como el de esta mañana.

En Vectoria nos encargamos de que tu infraestructura sea tan sólida y esté tan automatizada que, la próxima vez que haya una carrera en el cole, tú también puedas ser el “padre que saluda como un tonto” desde la grada sin mirar el móvil con ansiedad.

Si quieres recuperar tu tiempo mientras tu web sigue corriendo a pleno rendimiento, hablemos:


¡Un abrazo!

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