ganas de escapar
Era sábado por la mañana. Un viento frío hacía repiquetear las cortinas y mi mujer y yo estábamos en ese estado de “pre-resfriado” (moquillo y malestar) que te deja sin batería.
Nada invitaba a salir. Ni parque, ni paseos. Tocaba inventar planes de interior para las peques.
Empezamos con puzzles y construcciones, pero la pequeña Godzilla no paraba de destruir y aplastar cada torre que intentábamos levantar. De repente, hubo un oasis de paz: se pusieron a “leer” libros juntas.
Fue sorprendente, teniendo en cuenta que ninguna de las dos sabe leer todavía.
Aprovechamos ese minuto de gloria para intentar limpiar y ordenar, pero el caos es mucho más rápido que nosotros. Sacan trastos a una velocidad superior a nuestra capacidad de recogida.
Nos miramos, respiramos hondo y la frase volvió a nuestras cabezas: “El enemigo son ellas”. Estás agotado, tienes el umbral de la paciencia bajo mínimos y solo tienes ganas de enfadarte con lo primero que surja. Solo quieres escapar un rato.
A veces, en tu negocio, sientes exactamente ese mismo hastío.
Esa sensación de que, por mucho que ordenes, el caos siempre va un paso por delante de ti.
- Intentas arreglar una cosa y “Godzilla” (un error de servidor, un cliente difícil o una actualización) te tumba el resto del trabajo.
- Intentas que todo parezca en orden, pero por dentro sabes que nadie está “leyendo” bien los procesos y que todo es una ilusión de calma.
- Sientes que estás perdiendo el control y te dan ganas de cerrar el portátil y escapar.
La diferencia es que en casa no puedes contratar a alguien para que sea padre por ti, pero en tu negocio sí puedes contratar a alguien para que gestione el caos técnico.
Mi trabajo es ser el que ordena mientras tú descansas, el que detiene a “Godzilla” antes de que pise la torre y el que se asegura de que, cuando mires tu web, no sientas ganas de escapar, sino orgullo de que todo funcione solo.
Si estás cansado de recoger “trastos” digitales y quieres recuperar el control de tu tiempo, hablemos:


